viernes, 1 de enero de 2016

Estimulación Temprana y Desarrollo Armónico Infantil

Por: Néstor Antonio Pardo Rodríguez[1]
Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo
Universidad Nacional de Colombia
nestorpardo2000@yahoo.com

ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y DESARROLLO ARMÓNICO INFANTIL

La Estimulación Temprana no es solo una tarea o la acción aislada de un Proyecto Institucional o una Estrategia Profesional Individual o de Equipo. Es básicamente una etapa del proceso que inicia el niño y su familia desde el momento del nacimiento del primero y debe ocuparse de todos los aspectos estructurales e instrumentales del desarrollo humano, los cuales están profundamente entrelazados entre sí.

La llamada Estimulación Temprana, para nosotros “ESTIMULACIÓN PARA EL DESARROLLO ARMÓNICO INFANTIL”, tiene indicaciones precisas, destinatarios puntuales. Es singular. Es propia de cada uno. La intervención requiere profesionales especializados que hayan hecho una elección vocacional que los habilite para intervenir con personas afectadas por una discapacidad o en riesgo de presentarla. Es decir, cuando alguna dificultad particular aleja a un ser humano de lo que se espera para la mayoría.

LA ESTIMULACIÓN PARA EL DESARROLLO ARMÓNICO INFANTIL, desde su corpus teórico, puede aportar sus conocimientos a quienes son los agentes de la estimulación natural, a los padres, en la difícil y fascinante tarea de crianza de un hijo que, a pesar de las dificultades, puede seguir teniendo la promesa de una vida plena.

Requiere de un trabajo de equipo, alejado de los riesgos de la fragmentación del conocimiento que provoca intervenciones paralelas o parciales, ocupándose cada una de una parte del organismo o sus funciones, mientras se olvida o no se tiene en cuenta que el destinatario es un Sujeto en constitución. Por ello la estimulación es solo parte del proceso, pues deben tenerse en cuenta en primer lugar las posibilidades de respuesta de la persona a este estímulo y cómo incide esta respuesta al generalizarse para la vida diaria del mismo y su familia.

El trabajo de un Equipo de Estimulación y Desarrollo Armónico Infantil comienza por una amplia reflexión sobre sus objetivos y metas, así como la organización y planificación de la tarea. Intervenir cuando el desarrollo de un bebé o niño pequeño está afectado o en riesgo, desde la familia o instituciones con proyectos claros y aptos para brindar los servicios necesarios, es condición para favorecer la vida humana, entendida como bienestar general y consecuentemente, como la paulatina apropiación de los valores de la cultura.

El Equipo debe diseñar un método apropiado, probarlo y sistematizarlo; experimentar materiales guías y planillas para padres y finalmente volcar sus experiencias en el trabajo diario.

En los primeros pasos, la familia necesita asistencia para pasar por el proceso de aceptación de la persona. Cuando nace un niño con discapacidad, se desequilibra la adecuada relación entre la pareja y su función como padres. Se vive un duelo porque no es el niño ideal que esperaban y se crea un confuso sentimiento de dolor, angustia, rabia y culpa.

En el enfoque transdisciplinario se propone que el mismo individuo, de ser posible, acompañado del padre, la madre u otro integrante de la familia o la comunidad, asuma el papel como directo responsable (protagonista) de su proceso educativo o "habilitativo", asesorado por un equipo de profesionales, según sus necesidades individuales y sociales. Este equipo evalúa tales necesidades, posteriormente analiza la situación con base en el conocimiento compartido, y llega a una propuesta de atención en conjunto con la persona y su familia, con miras a una real integración e inclusión social plena.

La transdisciplinaridad implica la investigación cualitativa de los problemas, expresada en las descripciones detalladas de acontecimientos, personas e interacciones observables por la propia persona, los profesionales y los agentes comunitarios, con una aproximación a la realidad social, en su mismo medio, contrastada con estudios previos y el conocimiento "popular" y técnico - científico. Lo anterior permite la planeación de acciones concretas, programación y coordinación de proyectos que permitan la intervención de la persona afectada por una discapacidad, la familia y la comunidad. En ningún momento es una tarea de expertos para solucionar el problema de otros (asistencialismo) y conlleva a la aparición de la estrategia de "Rehabilitación Basada en la Comunidad".

A. ESTIMULACIÓN

Todo lo que el niño percibe a través de los sentidos, se considera estímulo. Es el alimento necesario para lograr una actividad psicomotriz o cognoscitiva que permite organizar y desarrollar el Sistema Nervioso. El Estimulador (profesional o integrante de la familia) debe elegir los estímulos adecuados para cada momento de la evolución de la persona, en tal forma que no sean los utilizados en las primeras etapas, los mismos que en las posteriores.

Los estímulos que reciben tempranamente los bebés humanos, son generales. Responden a la interacción con el medio y con los otros. Son condiciones fundamentales e imprescindibles para estar y seguir con vida. Esa estimulación temprana, es universal. Es estimulación natural e incide en todos las personas, sin distinción alguna, desde el momento mismo del nacimiento o aún antes. Es "temprana" en tanto comienza con la vida misma.

Los primeros años de la vida de un niño son los más decisivos. Durante los 3 primeros, se produce el periodo de maduración más relevante, llamado mielinización, durante el cual las vías nerviosas van definiendo y mejorando su función, con base en un programa ya establecido en cada ser humano y la presencia de una estimulación adecuada. Los primeros movimientos, que son totalmente involuntarios o reflejos, van desapareciendo para dar paso a una actividad cortical o voluntaria cada vez más sofisticada.

Hay cuatro factores que pueden alterar el desarrollo normal de un niño en los 3 primeros años de vida:

1.    Lesión directa sobre el Sistema Nervioso debido a infecciones de la madre o tóxicos ingeridos por la misma, que llegan por la corriente sanguínea al niño; hipoxia o anoxia perinatal; hemorragia intracraneal por indebido manejo del parto; traumas craneoencefálicos por caídas, etc.

2.    Afección de otra parte del cuerpo que provoca secundariamente alteraciones en el sistema nervioso: Riesgo Biológico. En este caso, malformaciones, ausencia o disfunción de componentes de los analizadores sensoriales que impiden la llegada de estímulos de suficiente calidad y cantidad al cerebro, y por lo tanto la adquisición del lenguaje y el conocimiento de su entorno.

3.    Alteraciones Genéticas.

4.  Causas que dependan del medio ambiente y que influyan sobre el normal crecimiento y desarrollo del Sistema Nervioso: Riesgo Ambiental. Aquí entra el abandono o la deprivación sensorial y socio - emocional muy típica de las personas con discapacidad.

B. LA SENSOPERCEPCIÓN

Nuestro organismo tiene la capacidad de experimentar ciertos tipos de ondas mecánicas o vibraciones como sonidos. Igualmente, sustancias químicas disueltas en aire o agua como olores y sabores específicos. Estos tonos, olores, sabores, colores, etc., son construcciones de la mente, a partir de experiencias sensoriales.

La peculiaridad de la respuesta de cada órgano sensorial se relaciona directamente con el área neurológica donde terminan las vías aferentes (portadoras de información hacia zonas superiores del Sistema Nervioso Central o SNC), que provienen del receptor periférico. El sistema sensorial comienza a operar cuando es detectado un estímulo, por un receptor sensorial (oído, ojo, nariz, piel, papilas gustativas). Este receptor es un mediador para convertir la expresión física del estímulo (sonido, luz, olfato, calor, presión, gusto) en potenciales de acción, que lo transforman en señales eléctricas. De allí es conducido a un área de procesamiento primario del SNC, donde se elaboran las características iniciales de la información: tonalidad, color, forma, distancia, etc., de acuerdo con la naturaleza del estímulo original.

Posteriormente, la información ya elaborada, es transmitida a los centros de procesamiento secundario del tálamo. En los centros talámicos, la información se incorpora a otras, de origen límbico o cortical, relacionadas con experiencias pasadas similares.

Finalmente, ya bastante modificada, esta información es enviada a su centro cortical específico. A ese nivel, la naturaleza y la importancia de lo que fue detectado son determinadas por un proceso de identificación consciente al que denominamos percepción.

1) LA SENSACIÓN

En su significado preciso, la sensación es un fenómeno psíquico elemental que resulta de la acción de los estímulos externos sobre nuestros órganos de los sentidos. Por lo tanto, debe haber una concordancia entre las sensaciones y los estímulos que las producen.

Las sensaciones pueden ser clasificadas en tres grupos principales: externas (exteroceptivas), internas (propioceptivas) y especiales (interoceptivas).

Las sensaciones externas son aquellas que reflejan las propiedades y aspectos de todo lo humanamente perceptible, que se encuentra en el mundo exterior. Para tal nos valemos de los órganos de los sentidos: sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y tactiles. Las internas hacen relación a la información que nos llega principalmente de los músculos, huesos y tendones, acerca de la posición de nuestro cuerpo en el espacio. Las especiales tienen que ver con las sensaciones de dolor, hambre, sed, etc. La respuesta específica (sensación) de cada órgano de los sentidos a los estímulos que actúan sobre ellos, es consecuencia de la adaptación de ese órgano a un tipo determinado de estímulo.

2) INTEGRACIÓN SENSORIAL

Para mayor eficiencia de los sentidos, los diferentes órganos deben funcionar integradamente. La percepción del mundo objetal no depende exclusivamente de un aparato sensorial específico. Los sentidos funcionan juntos y se complementan, para tener un panorama total de la realidad externa. Una flauta tiene una determinada dimensión, grosor, color, forma, olor, dureza y sonido. El sabor de un alimento depende mucho del funcionamiento conjunto de los receptores del gusto y el olfato, pero si está visualmente bien presentado y quizás en el ambiente hay una música dulce y suave, puede saber mejor. Es por eso que la comida parece insípida cuando nuestra nariz está tapada o hay un ruido infernal a nuestro alrededor.

Los estímulos deben ser localizados de manera idéntica, a través de los ojos, de los oídos y de las manos. Los objetos pueden ser vistos, oídos y sentidos en movimiento, simultáneamente. La tendencia de integración, cooperación y concordancia de los diferentes sentidos es tanta, que a veces, a pesar de las discrepancias en la situación física real, nuestro sistema sensorial aporta ciertas "ilusiones", para que la realidad de alguna manera se acomode. Cuando vemos una película de cine, por ejemplo, oímos las voces como viniendo directamente de los labios en movimiento de los actores, aunque en la realidad, el sonido provenga de los altoparlantes colocados en lugares completamente diferentes.

Básicamente, es a través de la acción cooperativa de los sentidos que conseguimos un cuadro consistente, útil y realista del ambiente físico que nos rodea. Las impresiones de los diferentes sentidos son, de cierta forma, combinadas u organizadas para presentar un cuadro más o menos estable de la realidad que se ubica a nuestra alrededor.

3) LA PERCEPCIÓN

Aunque dos seres humanos tengan la misma estructura biológica y genética, tal vez aquello que uno de ellos percibe como un color u olor, no sea exactamente igual al color y olor que el otro percibe.

El término percepción designa el acto por el cual tomamos conocimiento de un objeto del medio exterior. Tiene que ver con la aprehensión de una situación objetiva basada en sensaciones, acompañada de representaciones y frecuentemente de juicios.

La percepción, al contrario de la sensación, no es una fotografía de los objetos del mundo, determinada exclusivamente por las cualidades objetivas del estímulo.

En la percepción, aumentamos a los estímulos, elementos de la memoria, del raciocinio, del juicio y del afecto. Por tanto, acoplamos a las cualidades objetivas de los sentidos, otros elementos subjetivos y propios de cada individuo.

Se podría, a título de simplificación, considerar que las sensaciones serían determinadas por factores exclusivamente neurofisiológicos, y las percepciones serian determinadas por factores psicológicos.

La percepción consiste en la aprehensión de una totalidad y su organización consciente no es una simple adición de estímulos locales y temporales captados por los órganos de los sentidos. Nuestra experiencia (conciencia) del mundo, revela que no tenemos solo sensaciones aisladas de éste. Al contrario, lo que llega a la conciencia son configuraciones globales, dinámicas y perfectamente integradas de sensaciones. Aunque las sensaciones no nos ofrezcan en sí mismas, el conocimiento del mundo, representan los elementos necesarios para el conocimiento, sin los cuales no existirían percepciones.

La percepción se relaciona directamente con la forma de la realidad aprehendida, en cuanto a sensación se relacionaría con fragmentos esparcidos de esa misma realidad. Al oír notas musicales, por ejemplo, estaríamos captando fragmentos, pero a partir del momento en que captamos una sucesión y secuencia de esas notas a lo largo de una melodía, estaríamos captando la forma musical.

En el acto perceptivo se distinguen dos componentes fundamentales: la captación sensorial y la integración significativa, la cual nos permite el conocimiento consciente del objeto captado. Por tanto, las percepciones serán subjetivas por existir en nuestra conciencia, y objetivas por el contenido que estimula la sensación.

4) ALTERACIONES DE LA SENSOPERCEPCIÓN

La capacidad de la persona para percibir la realidad circundante y que se ejecuta a través de los cinco sentidos, puede sufrir alteraciones sobre dos bases distintas; una base estrictamente orgánica, referente a la integridad del sistema sensorial y cuyas vías pertenecen a la neurofisiología; y una base psíquica comprendida por los elementos emocionales involucrados en la conciencia de la realidad. Hay autores que prefieren considerar verdaderos desórdenes de la sensopercepción solamente a aquellos poseedores de una base orgánica. De hecho, para la integridad de la sensación hay necesidad de tres elementos:

1- Receptores periféricos suficientemente íntegros para recibir los estímulos provenientes del ambiente;

2- integridad de los nervios periféricos aferentes que conducen los estímulos al SNC, y

3- integridad de los centros corticales en el sistema nervioso central, que reciben estos estímulos procedentes del exterior y los procesan cognitivamente.

Por lo tanto, en términos de percepción de la realidad, debe ser evidente el la forma como se involucran las estructuras neurológicas necesarias, primeramente a la sensación, y posteriormente a la integración y organización de estas impresiones aprehendidas de la realidad objetiva. Todo esto se hace en sentido de favorecer la construcción del conocimiento del mundo y del propio individuo.

La interacción de los padres con el niño, en el hogar, es el punto de partida para su formación como sujeto social, capaz de comunicarse, participar realmente y de acuerdo con sus posibilidades en el medio social, cooperar, construir conocimientos y expresarse libre y creativamente. Educar en este contexto, supone facilitarle al niño experiencias e instrumentos variados, cada vez más ricos y complejos, para que construya aprendizajes realmente significativos, de acuerdo a su nivel evolutivo y al contexto sociocultural en el que vive.

Durante el siglo XIX, y de modo más intenso en el siglo XX, se va consolidando la relación del binomio juego y educación. El "aprender jugando", se va apoderando de la realidad familiar y escolar. Podemos encontrar las ideas de autores como Pestalozzi y Fröebel, los aportes desde el campo de la educación especial de Montessori o Decroly, la innovación metodológica propiciada por la Escuela Nueva y las generadas a partir de la obras de Wallon y Vygotsky, entre otros.

Cada individuo, desde que nace, interactúa con un ambiente y tiene una serie de experiencias que le permiten paulatinamente comprender, valorar y prospectar su propia existencia. Posee unas características que varían de acuerdo con el proceso evolutivo, las cuales están determinadas por variables madurativas, hereditarias y heurísticas, lo que representa un conocimiento de la persona como individuo único e irrepetible, que tiene unas potencialidades a aprovechar en el medio circundante y susceptible al cambio, dada la permeabilidad en su estructura psíquica.

El ambiente de y para la educación será todo el entorno que rodea a la persona, sin necesidad de crear uno específicamente para este fin. Corresponde a la familia el establecimiento de unas relaciones reforzantes con el niño, la creación de un ambiente de estimulación desde períodos tempranos del desarrollo lo que repercute significativamente en la competencia social, desempeño intelectual e independencia personal, entre otros. Se deben buscar las ocasiones para jugar con el niño, ojalá en el suelo, con elementos manipulables (animales, carros, muñecos, etc., de materiales durables). Se pueden crear situaciones, moviendo los juguetes y narrando lo que está pasando.




[1] Terapeuta del Lenguaje / Fonoaudiólogo, titulado por la Universidad Nacional de Colombia. 32 años de experiencia en los campos de Educación (regular, especial e inclusiva), Salud (prevención y rehabilitación), Promoción Comunitaria y Cooperación Internacional: 16 años en Colombia, en instituciones gubernamentales y privadas de nivel nacional, departamental y municipal y 16 años de experiencia internacional en Bolivia, Nicaragua y Perú.

Ha sido Secretario de Educación Municipal, Asesor de Concejo Municipal en el tema de Educación, Creador de Programas de Educación Especial, Promotor de ONGs relacionadas con la temática de la Educación y Terapeuta del Lenguaje (sectores Público y Privado) en Colombia. Cooperante de la ONG de Cooperación Internacional Británica CIIR / Progressio en Nicaragua y del Servicio Internacional Británico en, Docente Universitario y Conferencista. 

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